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AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE


Pasillo veraniego en un acto. Texto original de MIGUEL RAMOS CARRIÓN
Música de FEDERICO CHUECA. Estrenada el 23 de junio de 1897 en el Teatro Apolo de Madrid.
Las pretensiones de los autores eran modestas, de ahí la denominación de “pasillo veraniego” pero obtuvo un éxito de los más memorables de la historia del género, hasta el punto de que Chueca salió a hombros por la puerta grande como los toreros y así fue llevado a su casa. Desde entonces ha formado parte de la trilogía del madrileñismo junto a LA VERBENA DE LA PALOMA y LA REVOLTOSA. De esta forma, siguiendo a José Deleito y Piñuela; “una obra pensada para unas semanas duró varios años en el cartel”, y en el estreno “los temas de niñas, niñeras, nodrizas y Garibaldi produjeron verdadera explosión de gozo en el auditorio,…….. que aumentó con el coro de los barquilleros y el dúo de Asia y Serafín…….. Pero todo eso fue poco para el escándalo apoteósico que promovió el célebre dúo de tiples contrapuntado por sus dos chulos. Cinco veces tuvieron que cantar la Pepa y la Manuela sus cuitas y castizas disidencias subrayadas con las trazas sentenciosas de los castizos Lorenzo y Vicente; y cuando tras esta garbosísima página madrileña se aboca en el pasodoble de los mantones de Manila…..el público se enardeció de tal manera que se puso unánimemente en pie para ovacionar a Chueca”. La obra alcanzó las doscientas representaciones seguidas, duró años en el cartel de teatros españoles e hispanoamericanos y ha permanecido en el repertorio lírico español como una de las obras emblemáticas del género chico.
Federico Chueca Robles nació en Madrid (Casa de los Lujanes en la Plaza de la Villa, donde se cuenta que estuvo preso Francisco I de Francia tras su apresamiento en 1520 en la batalla de Pavía) el 5 de mayo de 1846 y murió en la misma capital el 20 de junio de 1908.
Desde su niñez en el Conservatorio Chueca, con sus dotes naturales extraordinarias, no comprendía que hubiera que estudiar para ser músico, le molestaba escribir música y admiraba a quien escribía con soltura en el papel pautado como Barbieri o Bretón. Lo primero de Chueca que se llevó al pentagrama fueron unos valses titulados “El lamento de un preso” que compuso cuando lo estuvo por mor de los incidentes de “La noche de San Daniel” (La noche del 10 de abril de1865 la policía cargó contra las manifestaciones de estudiantes dejando nueve muertos y muchos heridos. Los estudiantes se manifestaban a favor de Castelar que había sido separado de su cátedra por un artículo titulado “El Rasgo” sobre la decisión de Isabel II de vender la mayor parte de su patrimonio regalando el 75% al Tesoro y reservándose el 25%, interpretando que tras su aparente generosidad se escondía un despojo a la Nación propietaria legítima de todo el Patrimonio.), liberado corrió a ver a Barbieri quien le hizo repetir la música y los pasó al pentagrama. Barbieri fue pues su primer colaborador con el que luego estrenó la zarzuela HOY, SALE HOY, el segundo Bretón con el que estrenó BONITO PAIS, siendo el habitual, hasta 1890, Joaquín Valverde, que le escribía la música y aportaba algún elemento técnico de su cosecha. Chueca se servía de “monstruos” (en el argot teatral son unas palabras, más o menos absurdas, pero que siguen una rítmica y que sirven para componer la música) y escribía la letra de muchas partes de sus obras, obviando al libretista.
En 1875 estrenó su primera obra EL SOBRINO DEL DIFUNTO, y desde entonces se suceden los éxitos de los que me limito a detallar BONITO PAIS en 1877, LA CANCION DE LA LOLA en 1880, FIESTA NACIONAL en 1882, HOY, SALE HOY y CARAMELO en 1884, LA GRAN VIA y CADIZ en 1886, DE MADRID A BARCELONA en 1888, EL AÑO PASADO POR AGUA y DE MADRID A PARIS en 1889, LA CAZA DEL OSO O EL TENDERO DE COMESTIBLES en 1891, LOS DESCAMISADOS en 1893, AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE en 1897, los arrastraos en 1899, LA ALEGRIA DE LA HUERTA en 1900 y EL BATEO en 1901.
Cuenta Rafael Mitjana que Camilo Saint-Saëns gustaba de asistir a las zarzuelitas de Chueca y que el le regaló un ejemplar de la partitura de una de ellas, DE MADRID A PARIS (en que se cantaba aquello de “A mi me llaman la Pelos, a mi la de Lavapiés”) no quiso el gran músico el obsequio seguramente para no “contaminarse” con algo hecho sin la disciplina debida, pero cuando echaba a la estufa la partitura, volvió a cantar la picaresca melodía para terminar diciendo “Qué clase de talento tiene este demonio de compositor que, casi sin saber música, la crea de tal fuerza que no se la puede olvidar cuando una vez se la oye”.
Se lee en el Espasa que no eran sus composiciones la más depurada expresión del espíritu nacional, en el sentido que en todas partes se da a la música popular: eran más bien la inspiración de una musa callejera, bastante artificial, que venía a ser como los couplets en Francia, con el mismo descoco, la misma alegría y la misma facilidad que aquellos, que pronto se convertían en música para los organillos callejeros, para los cafés y, en general, para el pueblo. Fue más que un músico español comprensivo para toda España, un madrileño que improvisaba sus canciones, sin grandes conocimientos de técnica pero dotado de extraordinaria facilidad y exquisita sencillez. Este madrileñismo tuvo sus excepciones, pues CARAMELO y CADIZ, son de puro estilo andaluz, LA ALEGRIA DE LA HUERTA, murciana y el tercer cuadro de LA CAZA DEL OSO O EL TENDERO DE COMESTIBLES, es asturiano neto.
Comenta Arnau que a Chueca no se le puede analizar pues antes de que intentemos analizar la construcción de la frase el pensamiento del autor se ha apoderado de nosotros y le seguimos en volandas por los giros inigualados de sus castizos pasacalles. En su creación las cosas fluían de repente o no salían. Lo mismo da en la música que en la letra, si le faltaba una palabra española para llenar su frase musical la inventaba si era necesario en francés macarrónico y se quedaba tan pancho, porque además, el resultado tenía asegurado el éxito.
Miguel Ramos Carrión nació en Zamora el 17 de mayo de 1848 y murió en Madrid el 8 de agosto de 1915. Se inició como periodista, colaborando en periódicos satíricos con los seudónimos de Boabdil el Chico y Daniel. Pero pronto descolló su vocación teatral, estrenando en 1866 su primera zarzuela UN SARAO Y UNA SOIREE, con música de Arrieta, desde entonces muchas conocieron el éxito, frecuentemente en colaboración con otros autores, sobre todo con Vital Aza, el de la risa sana. Destaco AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE y EL CHALECO BLANCO, con música de Chueca, LA BRUJA, LA TEMPESTAD y EL REY QUE RABIO, de Chapí, LOS SOBRINOS DEL CAPITAN GRANT de Fernández Caballero, y la ampliación a ópera de MARINA de Arrieta.
La obra estriba en el desfile de tipos callejeros, niñas, niñeras, amas y barquilleros, que pasan por el aguaducho de Pepa en Recoletos en donde también tiene lugar tanto la trama urdida por Serafín para seducir a la poetisa como la pelea y reconciliación de las aguadoras y sus “hombres”. Previamente en el cuadro primero se nos ha presentado la situación de necesidad de Doña Simona y su hija Atanasia, pintada tan a lo vivo en los primeros versos de las seguidillas cantadas por las niñas “tanto vestido nuevo, tanta parola y el puchero en la lumbre con agua sola” que describe la situación de gran parte de la sufrida clase media de entonces. Allí hemos conocido a la madre y a la hija y se nos ha hablado de Aniceto su pudiente pretendiente y primo de Valdepatata al que ella rechaza ¡De Serafín o de la tumba! También nos han presentado a Aquilino que habla de las hazañas de Serafinito. Estas “presentaciones” eran precisas para entender el segundo cuadro, en que, además del desfile de tipos antes aludido, tiene lugar el intento de Serafín de narcotizar a Doña Simona con la ayuda de Pepa y Lorenzo cuyo desarrollo conocemos en el delicioso número musical “¿Está dormida? y el desenlace lo escuchamos de Asia “Pálido, inerte; fiel imagen de la muerte” y Doña Simona “Se ha decidido mi suerte; ¡volveré a Valdepatata! Y la apoteosis de la obra llega con su cuarto número musical trufado de maravillas “in crescendo” como la pelea de las aguadoras “Ya está ahí la Manuela”, la mediación de Lorenzo y Vicente “Vamos a ver que ha pasao” el desencanto popular porque la sangre no ha llegado al río “Con esta gente siempre es igual: muchos insultos y luego na” y el trepidante pasacalle “Pa que veas Manuela lo que es Vicente”.
Acto único: 1. Preludio y seguidillas: coro de niños, niñeras y amas “Tanto vestido nuevo”. 2. Pasacalle: coro de barquilleros “Vivimos en la Ronda de Embajadores”. 3. Vals cuarteto de Asia, Pepa, Simona y Serafín “¿Está dormida? 4. Mazurca y canción de Garibaldi “Ya es más de la una y media” y “Una niñeira di Barcelona”, Panaderos “Ya está ahí la Manuela, Cuarteto de Pepa, Manuela, Lorenzo y Vicente “Vamos a ver ¿qué ha pasao? y pasacalle “Pa que veas Manuela lo que es Vicente”.
Personajes
Asia: Cursi poetisa enamorada de Serafín. Soprano
Doña Simona: Desahogada madre de Asía. Actriz cantante.
Serafín: Hijo de un ministrable, pretendiente de Asia. Tenor cómico.
Pepa: Aguadora con “puesto” enamorada de Lorenzo. Mezzosoprano.
Manuela: Aguadora ambulante enamorada de Vicente. Soprano
Lorenzo: Picaor que prefiere el alias de “pocavergüenza” al de sabañón. Actor cantante.
Vicente: Amigo de Lorenzo. Actor cantante.
Garibaldi: Embaucador que se hace pasar por italiano. Tiple cómica.
Aquilino: Casero de Doña Simona y prestamista. Actor.
Además participan otros personajes, diríamos colectivos, que paseaban en busca de autor y se encontraron con Ramos Martín y Chueca:
Los barquilleros: Tipo popular en los madriles del sainete que son presentados en esta zarzuela con un pasacalle genial “Vivimos en la Ronda de Embajadores” en el que se lleva a cabo un paseo virtual por el Madrid castizo y se pone de manifiesto el carácter de engaño que llevaba implícito la profesión.
Las niñeras y las amas: Dos tipos adosados a la familia de la época del estreno; se les hace coincidir en el mismo número musical, unas chispeantes seguidillas de niñas y niñeras, que emparedan el nostálgico son de las nodrizas gallegas.

PRELUDIO



CUARTETO DE PEPA, MANUELA, LORENZO Y VICENTE Y PASACALLE/MILAGROS MARTIN Y GUADALUPE SANCHEZ

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