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LOS GAVILANES


Zarzuela en tres actos, y cinco cuadros en prosa. Texto original de JOSÉ RAMOS MARTÍN. Música de JACINTO GUERRERO. Estrenada el 7 de diciembre de 1923 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.
La zarzuela LOS GAVILANES se estrenó el 7 de diciembre de 1923 según todas las fuentes consultadas menos el Diccionario de la Zarzuela que señala el 7 de julio de ese año (aunque debe tratarse de un “lapsus” pues en el mismo artículo se escribe el 8-12 como el día siguiente a su estreno). Desde ese día tuvo un gran éxito que ha llegado hasta nuestros días convertida, quizás, en la máxima referencia zarzuelera de su prolífico autor, pese al buen número de obras populares del mismo como luego veremos. Aunque el Diccionario de la Zarzuela señala que tuvo una inmensa fortuna crítica, el desglose que de la misma hace no coincide con tan rotunda afirmación, pues salvo en “ABC” que transmitió parabienes para autores e intérpretes, y en “La Voz” que habla de clamoroso éxito, en los otros medios hubo división de opiniones (pero más afín al dicho taurino de que unos “lo hacían” en su madre y otros en su padre) pues “El Heraldo de Madrid” aunque elogiaba a Guerrero y a los intérpretes opinaba que la obra no había alcanzado la calidad deseada, “El Sol” hablaba de música sin calidad, compendiaba el argumento y concluía que con su explicación bastaba para dar como vista la obra.....y ahorrarse la música, “El Liberal” llegaba a decir que hay en ella más ruido que música y “La Libertad” en lo musical acababa diciendo que “todo lo que oímos es a base de fox-trot, de danzones, marchas, cuando no fados, peruanas o valses de cabaret. ¡Vaya analistas y vaya profetas! Por supuesto que no es Fidelio ni Don Giovanni, pero tampoco se pretendía que lo fuese.
El compositor Jacinto Guerrero Torres, nació en Ajofrín (Toledo) el 16 de agosto de 1895 y murió en Madrid el 15 de septiembre de 1951. Se inició en la música en su pueblo y desde 1904 en Toledo donde fue seise en la catedral y un “todoterreno” como intérprete, pues tocó instrumentos de viento, piano, órgano y violín, hasta que la composición de un HIMNO A TOLEDO propició la concesión de una beca y su traslado a Madrid en 1914. Fue violinista de la orquesta de Teatro Apolo y esto le sirvió para adquirir experiencia teatral y relaciones. Ha sido, junto con Alonso, un músico dotado para logros más importantes pero tentado por el triunfo fácil que le hizo compartir producción de obras muy dignas con otras arrevistadas o directamente revistas, causando con ello daño a la zarzuela. Su catálogo es impresionante, solo detallaré, las zarzuelas de las que conozco que han tenido trascendencia fonográfica, así LA ALSACIANA (1921), LA MONTERÍA (1922), LOS GAVILANES (1923), EL COLLAR DE AFRODITA (de esta obra aun conservo un disco de La Voz de su Amo grabado en 1927, de 78 rpm en que Amparo Saus canta “Java faraónica” y Federico Caballé “Curva de mujer”, ambos dirigido por Guerrero) y MARÍA SOL (1925), EL HUÉSPED DEL SEVILLANO (1926), MARTIERRA (1928), LA ROSA DEL AZAFRÁN (1930), LA FAMA DEL TARTANERO (1931), EL AMA (1933) y EL CANASTILLO DE FRESAS (zarzuela póstuma terminada por amigos del compositor y estrenada en 1951). Con este simple detalle, se ve como, salvo “El Canastillo” la producción importante de Guerrero terminó en 1933, por eso digo que desaprovechó su inspiración en cosas menores que privó a la Zarzuela de otras composiciones de más calado.
El argumento se basa en la vuelta de Juan, un “indiano” a su pueblo de donde marchó joven y pobre sin poder casarse con Adriana; esta, ya viuda, espera que se renueve el amor, pero Juan se fija en su hija Rosaura con la oposición de la pretendida y de su novio Gustavo; a la postre hay final feliz, aunque Juan y Medio hubiera casado a Adriana y Juan. Por tanto mi opinión del libreto es paupérrima y como siempre viene en su defensa una partitura pegadiza, brillante en ocasiones y sensible o apasionada otras, con frecuente intervención de los coros tanto en números propios, así la introducción “Pescador de tu playa te alejas” como en apoyo de los solistas, por ejemplo la introducción al famoso tango milonga “El dinero que atesoro” o la marcha “Amigos siempre amigos”, en cuanto a los solistas destaca “Mi aldea”, el citado “El dinero que atesoro” y el “No importa que al amor mío” todos ellos por el barítono, la delicada romanza de Gustavo “Flor roja” tan querida de los tenores, los dúos de Adriana y Juan “Al impulso de noble ansiedad”, de Adriana y Rosaura “No merece ser feliz” y de Rosaura y Gustavo “Bien sé que nada valgo para ti”, el vibrante concertante “Guarda indiano tu riqueza” estelar para barítono y tenor, o la frase musical identificativa de Gustavo “soy mozo y enamorado” .

Índice de escenas
Zarzuela en tres actos con los siguientes números musicales:
Acto I: 1. Preludio, coro general “Pescador, de tu playa te alejas” y salida de Juan “Mi aldea”. 2. Tenor y coro “Palomita palomita”. 3. Fox-trot de las lloronas “No hay por qué gemir”. 4. Tango milonga “El dinero que atesoro”. 5. Final del acto I “Soy mozo y enamorado” y dúo de Adriana y Juan “Otra vez vuelvo a mirarte”.
Acto II: 6. Escena “Tocad tamborileros” y marcha “Amigos siempre amigos”. 7. Escena de la flor “Flor roja”. 8. Romanza de Juan “No importa que al amor mío”. 9. Final del acto II “Ya los tamborileros tocando están.
Acto III: 10. Escena y coro “Vivan los novios que enamorados”. 11. Dúo de Adriana y Rosaura “No merece ser feliz”. 12. Final del acto III “Flor roja como la sangre”.

Personajes
Adriana: Antigua novia de Juan y madre de Rosaura. Mezzosoprano
Rosaura: Novia de Gustavo pretendida por Juan. Soprano
Juan: Indiano que regresa a su hogar. Barítono.
Gustavo: Novio de Rosaura. Tenor.

MI ALDEA/GUILLERMO OROZCO



EL DINERO QUE ATESORO



FLOR ROJA/ANGELO MARCHESE



NO HAY POR QUÉ GEMIR



FINAL ACTO II/GUARDA INDIANO TUS RIQUEZAS



MI ALDEA/ROLANDO VILLAZON

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