miércoles

LA ALEGRIA DE LA HUERTA


Zarzuela en un acto, y tres cuadros. Texto original de ENRIQUE GARCÍA ÁLVAREZ y ANTONIO PASO. Música de FEDERICO CHUECA. Estrenada el 20 de enero de 1900 en el Teatro Eslava de Madrid.
La obra supuso un gran éxito e incluso se ha escrito que Chueca la consideraba como la más acabada y trabajada de sus partituras. No ha dejado de gustar y sigue representándose.
¿Cómo destacar algo de entre tanta maravilla que compone esta obra? Para mi se trata de un piropo a Murcia de un madrileño que empieza con la canción gitana del churumbel, sigue con las airosas seguidillas del tenor en su dúo “Corre mulilla torda” y con el vistosísimo pasodoble, pasando por el coro de beatas y terminando con la apasionante jota. Todo un paseo por Murcia.
Carola y Alegrías, criados juntos desde chiquititos dan por hecho que han nacido el uno para el otro y no están preparados para el noviazgo oficial que se presenta a Carola con Juan, hijo de un hacendado del pueblo. Cuando el compromiso se anuncia, Juan no hace nada y es Carola la que toma la iniciativa rechazando a Juan y provocando el entusiasmado canto de Alegrías en aquello de “Mira si yo te querré que aunque te cases con otro enjamás te olvidaré”. Tan simple argumento queda enriquecido por la utilización del ambiente regional murciano y la presentación de tipos característicos, gitanos, labriegos, vendedores ambulantes etc… hablando en su dialecto y contándonos y cantándonos todo con una gracia natural y un apego a Murcia emocionante, sirvan de muestra los menesteres que esperaban a las beatas después de sus rezos: “Y cuando regreso de la Fuensantica, limpia de pecados, a eso de las tres, tengo los garbanzos tan mantecositos, que hay que machacarlos con el almirez”.
La obra, en un solo acto, cuenta con los siguientes números musicales:
1. Preludio, introducción, coro general y baile “Arza gitana, mata las penas”. 1bis Canción de la gitanilla “La gitanilla que viene hacia aquí….érase el churumbel más bonico”. 2. Romanza: dúo de Carola y Alegrías “¿Ay, ay, ah, ah!, su voz oí…..Corre mulilla torda. 3. Pasacalle por la orquesta. 4. Coro de vendedoras y un ciego “Una limosnita para el pobre ciego”. 4bis Coro de beatas “Señora de los cielos…..Somos las devotas de la Fuensantica….con mi librico y este rosario…..Por las mañanitas dejo el pucherico”. 5. Jota “Porque estás triste, paloma mía…Huertanica de mi vida, mira si yo te querré……La Virgen de los Peligros que está encimita del puente”.
Carola: Enamorada de Alegrías. Soprano.
Angustias: Gitanilla. Mezzosoprano.
Alegrías: Enamorado de Carola. Tenor.
Juan: Pretendiente de Carola. Barítono.
Un ciego: Adosado a las beatas. Barítono.
Federico Chueca Robles nació en Madrid (Casa de los Lujanes en la Plaza de la Villa, donde se cuenta que estuvo preso Francisco I de Francia tras su apresamiento en 1520 en la batalla de Pavía) el 5 de mayo de 1846 y murió en la misma capital el 20 de junio de 1908. Desde su niñez en el Conservatorio Chueca, con sus dotes naturales extraordinarias, no comprendía que hubiera que estudiar para ser músico, le molestaba escribir música y admiraba a quien escribía con soltura en el papel pautado como Barbieri o Bretón. Lo primero de Chueca que se llevó al pentagrama fueron unos valses titulados “El lamento de un preso” que compuso cuando lo estuvo por mor de los incidentes de “La noche de San Daniel” (La noche del 10 de abril de1865 la policía cargó contra las manifestaciones de estudiantes dejando nueve muertos y muchos heridos. Los estudiantes se manifestaban a favor de Castelar que había sido separado de su cátedra por un artículo titulado “El Rasgo” sobre la decisión de Isabel II de vender la mayor parte de su patrimonio regalando el 75% al Tesoro y reservándose el 25%, interpretando que tras su aparente generosidad se escondía un despojo a la Nación propietaria legítima de todo el Patrimonio.), liberado corrió a ver a Barbieri quien le hizo repetir la música y los pasó al pentagrama. Barbieri fue pues su primer colaborador con el que luego estrenó la zarzuela HOY, SALE HOY, el segundo Bretón con el que estrenó BONITO PAIS, siendo el habitual, hasta 1890, Joaquín Valverde, que le escribía la música y aportaba algún elemento técnico de su cosecha. Chueca se servía de “monstruos” (en el argot teatral son unas palabras, más o menos absurdas, pero que siguen una rítmica y que sirven para componer la música) y escribía la letra de muchas partes de sus obras, obviando al libretista. En 1875 estrenó su primera obra EL SOBRINO DEL DIFUNTO, y desde entonces se suceden los éxitos de los que me limito a detallar BONITO PAIS en 1877, LA CANCION DE LA LOLA (en colaboración con Valverde) en 1880, FIESTA NACIONAL en 1882, HOY, SALE HOY y CARAMELO en 1884, LA GRAN VIA y CADIZ (ambas en colaboración con Valverde) en 1886, DE MADRID A BARCELONA en 1888, EL AÑO PASADO POR AGUA y DE MADRID A PARIS en 1889 (ambas también en colaboración con Valverde), LA CAZA DEL OSO O EL TENDERO DE COMESTIBLES en 1891, LOS DESCAMISADOS en 1893, AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE, en 1897, LOS ARRASTRAOS en 1899, LA ALEGRIA DE LA HUERTA en 1900 y EL BATEO en 1901. Cuenta Rafael Mitjana que Camilo Saint-Saëns gustaba de asistir a las zarzuelitas de Chueca y que el le regaló un ejemplar de la partitura de una de ellas, DE MADRID A PARIS (en que se cantaba aquello de “A mi me llaman la Pelos, a mi la de Lavapiés”) no quiso el gran músico el obsequio seguramente para no “contaminarse” con algo hecho sin la disciplina debida, pero cuando echaba a la estufa la partitura, volvió a cantar la picaresca melodía para terminar diciendo “Qué clase de talento tiene este demonio de compositor que, casi sin saber música, la crea de tal fuerza que no se la puede olvidar cuando una vez se la oye”. Se lee en el Espasa que no eran sus composiciones la más depurada expresión del espíritu nacional, en el sentido que en todas partes se da a la música popular: eran más bien la inspiración de una musa callejera, bastante artificial, que venía a ser como los couplets en Francia, con el mismo descoco, la misma alegría y la misma facilidad que aquellos, que pronto se convertían en música para los organillos callejeros, para los cafés y, en general, para el pueblo. Fue más que un músico español comprensivo para toda España, un madrileño que improvisaba sus canciones, sin grandes conocimientos de técnica pero dotado de extraordinaria facilidad y exquisita sencillez. Este madrileñismo tuvo sus excepciones, pues CARAMELO y CADIZ, son de puro estilo andaluz, LA ALEGRIA DE LA HUERTA, murciana y el tercer cuadro de LA CAZA DEL OSO O EL TENDERO DE COMESTIBLES, es asturiano neto. Comenta Arnau que a Chueca no se le puede analizar pues antes de que intentemos analizar la construcción de la frase el pensamiento del autor se ha apoderado de nosotros y le seguimos en volandas por los giros inigualados de sus castizos pasacalles. En su creación las cosas fluían de repente o no salían. Lo mismo da en la música que en la letra, si le faltaba una palabra española para llenar su frase musical la inventaba si era necesario en francés macarrónico y se quedaba tan pancho, porque además, el resultado tenía asegurado el éxito.

RECOPILACION





MURGA



JOTA/PEDRO LAVIRGEN



JOTA

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